Hace tanto que no escribo por aquí que no sé ni por dónde empezar…
Quizás te preguntes ¿por qué dejé de publicar? o ¿por qué vuelvo a hacerlo ahora?
Todo comenzó en marzo del año pasado. Estaba buscando información en Internet para escribir sobre un nuevo tema, cuando de pronto apareció una entrevista al historiador Yuval Noah Hararisi, autor de los libros Sapiens y Nexus sobre la Inteligencia Artificial.
El título decía:
“Por primera vez en la historia, compartimos este planeta con entes que son mejores que nosotros creando historias”.
Mi cara se desfiguró. Me temblaban las manos. Intenté seguir leyendo, pero mi mente gritó:
¡¡¿QUÉ?!!
¿Es eso POSIBLE?
¿Y qué hay de nosotros, seres humanos? ¿Quedamos obsoletos?
Y ahora ¿qué hago? ¿aprendo gasfitería?
Fue deprimente y paralizante.
Y es que este último tiempo los avances de la IA dan mucho vértigo. Es impresionante el volumen de información que maneja, la cantidad de asociaciones que logra hacer a una velocidad ridícula y cómo, incluso, puede imitar sensaciones, si se lo pedimos.
No hay un “YO”
Para darme ánimo, hice una pequeña lista de lo que la inteligencia artificial NO puede hacer aún y que los humanos SÍ.
Por ejemplo, en el ámbito de la narración de historias:
- La IA no puede ENTENDER la complejidad humana: Como cuando dices: “Estoy bien”, pero en realidad, sientes que algo está mal. Hay un “subtexto” y los humanos somos los únicos que podemos captarlo.
- La IA no puede EXPERIMENTAR el mundo. No hay un “YO” que pueda interpretarlo desde una perspectiva individual. Nuestra percepción surge de una experiencia única de vida. Lo que creemos está influenciado por nuestras emociones, intereses y contexto cultural y social. La IA puede describir el dolor, pero no puede escribir DESDE el dolor.
- La IA no puede dejarse llevar por la INTUICIÓN o CURIOSIDAD, como parte de un proceso creativo. No puede divagar**,** jugar, soñar despierta, aburrirse**, conversar sin resolver nada,** hacer cosas innecesarias por placer. La IA es funcional. Sólo si se lo pides, puede hacer asociaciones que imitan la estructura de una divagación.
Pero más allá de si la IA puede o no contar mejores historias que nosotros, con un buen arco narrativo… la pregunta más fundamental, para mí, es:
¿Por qué dejaríamos en manos de la IA la creación de historias?”
Y si lo hacemos…
- ¿Qué tipos de historias alimentarán nuestras mentes si dejamos a la IA a cargo?
- ¿En qué nos convertiremos si dejamos que la IA piense por nosotros?
- ¿En qué clase de mundo terminaríamos viviendo?
Hoy Internet ya está repleto de textos generados con IA.
Textos correctos, con un buen arco narrativo, pero planos y de baja calidad.
Hoy ya no sabemos si un autor COMPRENDE el tema sobre el cual publica.
¿Y nos IMPORTA?
Quiero creer que sí… que cada vez nos importará más.
Que valoraremos más lo que contamos los humanos.
Que vale la pena esforzarse por escribir nuestras propias experiencias.
Porque como dice Virginia Woolf en su ensayo “Un cuarto propio”:
“…las obras maestras no son logros aislados y solitarios; son el resultado de muchos años de PENSAMIENTO EN COMÚN, del pensamiento colectivo de muchas PERSONAS, de tal suerte que, tras esa voz individual, se encuentra la EXPERIENCIA de la masa”.
Por eso vuelvo a publicar, porque creo que NO PODEMOS, NI DEBEMOS DEJAR de ESCRIBIR NUESTRAS PROPIAS HISTORIAS. Es parte de lo que somos.
Necesitamos escribir para ordenar nuestras ideas, emociones, experiencias y tratar de DARLES SENTIDO, aunque muchas veces no logremos encontrarlo.
Y es importante COMPARTIR estas historias, CONECTAR con otras personas, SENTIRNOS menos solos.
En el ámbito de los negocios y emprendimientos, las historias son la mejor forma de construir CONFIANZA, despertar la imaginación, cooperar a una escala mayor y atraer capital.
Por eso creo que saber CONTAR BIEN una historia hoy es más importante que nunca.
Entonces,
- ¿Qué elementos tiene una historia bien contada?
- ¿Por qué nos resulta tan difícil encontrar esos elementos?
- ¿Por qué cuando escribes una historia no te convence?
- ¿Por qué no resulta entretenida?
- ¿Por qué parece que le falta emoción, interés humano?
En los próximos correos iré respondiendo a estas preguntas y juntos exploraremos el arte de la narración de historias.
Si conoces a alguien que le interese este tema, te invito a enviarle este artículo para que se suscriba aquí.
Me alegra estar de vuelta.
¡Hasta la próxima historia!
